Agricultores Damnificados Reciben Ayuda
29 febrero, 2016   //   Sociedad

Tras una breve reunión de urgencia con todos los miembros del Comité de Emergencia Comunal en la Villa Albergue, el alcalde Salvador Urrutia llegó hasta el sector de Cabuza Sur del valle de Azapa para ir en auxilio de tres familias de de humildes agricultores bolivianos, que lo perdieron todo con la bajada del San José.

“Eran como las dos de la mañana. Parecía un tremendo temblor, o como un avión que venía volando bajo. Eran las piedras, el agua y el barro. Salimos corriendo y nos quedamos sin nada, amanecimos con el frío de la noche”, señaló Rodolfo Mamani, uno de los agricultores que había construido su cabaña justo en medio del lecho del río, donde también había un bebé de siete meses de vida, Nany Judith.

“Luego llegó otro montón de agua con piedras a las 6:00 de la mañana y después a las 8:00 de la mañana fue el más tremendo. Arrasó con todo. Apenas alcanzamos a arrancar de las piedras. Nosotros mirábamos como se perdía nuestra casita, sentados aquí, con frío, en la punta del cerro”, agregó Gladys Zambrano, residente de Cabuza Sur, aproximadamente en el kilómetro 23 de Azapa.

La ayuda municipal, que llegó de la mano del doctor Urrutia, de María Elena Castillo, de la delegación de San Miguel de Azapa y de Vivian Pampaloni de la Oficina de Emergencia, servirá para que estas tres familias tengan un lugar cálido y confortable donde guarecerse mientras se concretan los beneficios sociales comprometidos para con ellos.

“Hemos traído carpas, frazadas y colchones confortables para que se acomoden temporalmente y una palabra de aliento para estos residentes que lo perdieron todo. Estamos en alerta continua monitoreando los cauces de los dos ríos (el San José y el Lluta) para seguir aportando, siempre en contacto con todas demás autoridades regionales y de Gobierno”, señaló el alcalde Salvador Urrutia.

Entre todos se armaron las carpas que llegaron de manos de los funcionarios municipales, justo cuando caía la tarde en Cabuza Sur y los cuerpos todavía llenos de barro y los rostros afligidos de estos jóvenes migrantes bolivianos, recibían una muestra de esperanza y de humanidad que llegó de manos d el municipio, después de las piedras, del torrente y del miedo. Y del traicionero San José.

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