Declaración Pública Ilustre Municipalidad de Arica : Requerimos Construír un Precedente de Decencia
13 octubre, 2018   //   Nacional, Sociedad

 

Cuando quisimos tomar la decisión de construir un nuevo Arica, sabíamos de antemano que sería un difícil camino, y que esto cambiaría definitivamente nuestras vidas. Entendiendo ello, estábamos preparados para aprender, equivocarnos, corregir, recibir críticas e ideas de cómo mejorar, exponernos y responder a los cuestionamientos políticos. Todo lo que corresponde al ejercicio de una política constructiva en un espacio democrático como en el que hoy vivimos.

En Arica, nos conocemos, nos enojamos, hemos vivido lo dulce y lo agraz del ejercicio político. Sabemos lo bello de nuestra participación ciudadana; de las luchas que hemos ganado cuando ponemos el norte, el corazón de ariqueños por sobre nuestras diferencias ideológicas. Y es esa diversidad, la belleza de nuestra Arica, y cuya generosidad de sus valles, mar y montañas, nos ha permitido convivir por miles de años para hacer de nuestro amor por la tierra, el mayor bien público que toda ciudad desearía tener.

Defendemos el derecho al disenso, a la crítica, a la oposición que nos ayuda a nutrirnos, a crecer y a mejorar. Hacemos autocrítica, estamos atentos a no ser capturados por nuestra soberbia. Estábamos preparados para casi todos los escenarios, pero ni en el peor de ellos imaginamos que pudiese existir un actuar que se rebaja por sobre lo mínimo de la decencia, haciendo del derecho humano tan noble como es la libertad de expresión, una acción burda, mezquina y que raya en la indecencia, capaz de destruir este valor consagrado en nuestra sociedad.

Para mayor precisión, nos referimos a un medio de comunicación escrito local que su portada presenta el titular “Alcalde de Arica Violaba niños” (y todos callaban políticos y honorables), junto ello, existe otro titular donde aparece mi rostro, lo cual se presta para una implícita vinculación (en las páginas interiores que se refiere el titular habla de un supuesto alcalde de la década del 50 y que entrega vagas informaciones).

Por eso, el rechazo a esta acción, que a todas luces se infiere en una intención de dañar mi honra. Acción que supera el umbral de la decencia y que está lejos del ejercicio profesional del periodismo deseado. No corresponde naturalizar estos hechos, que hoy me afectan, pero que más adelante podrá afectar a otros y a más y de este modo, abrir la puerta a los medios de trinchera que tanto daño hicieron a nuestra democracia en las décadas pasadas.

Para nuestra gestión no es aceptable este acto, ni puede quedar en la impunidad. Guardar silencio u omitir cualquier respuesta, nos hace cómplices y partícipes del riesgo de destrucción de nuestra convivencia democrática que tanto ha costado recuperar. Estamos convencidos que debemos seguir trabajando por una política limpia, donde los golpes son sin llorar, pero los golpes justos y decentes y situaciones como éstas, que no solo me golpean a mí, a mi familia, a mi equipo y nuestro municipio, sino que golpean al sueño más prístino e ideal de construir una sociedad donde el respeto sea un valor tan transparente y esencial como es el aíre.

Y no solo nuestra gestión es la que condena esta situación, sino que he recibido el apoyo transversal y generoso desde la sociedad civil, el mundo privado y sector público. De inmediato he recibido el apoyo de la mayoría de los concejales, por ello agradezco a Mirian Arenas, Elena Días, Carlos Ojeda, Luis Malla, Paul Carvajal, Jaime Arancibia, Jorge Mollo, Patricio Gálvez y Daniel Chipana. Concejales convencidos de que la discusión política debe ser en la mesa y no con estas nefastas acciones. El apoyo del diputado Vlado Mirosevic,  de los senadores José Miguel Insulza, José Durana, y de varios consejeros regionales. Mis especiales agradecimientos al Colegio de Periodista en su lucha por el ejercicio profesional y ético.

Le agradezco a cada uno de ellos y a quienes están acá, en este momento, pues no solo han apoyado solidariamente en esta situación, sino que además hemos coincido en la reflexión ética que debemos marcar un precedente de decencia y poner freno a esta situación que más adelante nos pasará la cuenta.

La libertad de expresión y el derecho a la información son valores por los que seguiremos luchando siempre. Desde todos los espacios, jurídicos, políticos y sociales. Nuestra ciudad y su sana convivencia es un bien público que debemos cuidar y por el cual estoy seguro, que todos los que estamos acá, seguiremos luchando. Arica no merece esto. Arica merece un política decente y constructiva.

 

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