Los Adultos Mayores que Vigilan de Cerca al Candidato Mollo
18 octubre, 2016   //   Sociedad

 

Cuando todos corren desesperados buscando votos, comprando votos, rogando votos, escatimando votos, sobornando por votos, él los espera. Así de simple.

Jorge Mollo se da su tiempo. Visita a su familia. A su Iglesia. A otras iglesias. Está con los suyos.

“Hoy la gente se ve cansada. Asocia la política con la mentira para ganar votos, para conseguir el poder, el bastón de mando. Te mienten, te prometen… Y luego, si te he visto, no me acuerdo. Algunos creen que no hay que rendir cuentas. Pero Arica es chico. Nos conocemos todos. La honestidad y la decencia, tarde o temprano, tendrán que ser valoradas”, suelta pensativo.

Es domingo por la tarde y estamos de visita en casa de su abuela, Elsa Gutiérrez Loredo, en el barrio Esmeralda. Ella y Jorge nos invitan cordiales a pasar una tarde con ellos.

Sólo el canto cercano de una paloma (una ‘cuculí’), rompe el silencio monótono pero sagrado de la hora de la siesta, en la pasividad real-maravillosa del barrio esmeraldino; un canto tranquilo, relajante, cadencioso, que como una lluvia de siglos, cae sobre la tranquilidad de Arica y de su gente, cuando ya la güatita sabe, qué se yo cómo ni cuándo, que ya se viene la gran ‘once’ familiar.

Los muros de adobe y concreto levantados a la antigua usanza, que ya han visto pasar generaciones; las tablas del piso gastadas por los pasos de sus nobles dueños y de su larga prole y los muebles más que centenarios, pero aún de pie, aún firmes de la casa familiar, despiertan olores conocidos, recontra conocidos, para todos los ariqueños que crecimos corriendo por entre las arenas limpias de las playas eternas bajo el Morro imponente, pero también entre la alfalfa más verde y más rica, el orégano más sabroso del mundo, el picante de pata y güata (¡Y con llaita!), las papas chuño, el cordero de Socoroma, las papas del pachallampe y el camote más tierno, ese que todavía traen en sacos y más sacos, desde nuestras montañas de ensueño.

De lo mal que tratamos a nuestros abuelos

“Yo no entiendo cómo podemos tratar a nuestros abuelos tan mal. Con pensiones de miseria, por culpa de leyes mal hechas. Dependiendo de un pariente, de un amigo, de un vecino, de la caridad de una iglesia. Yo no quiero más miseria para mis abuelos”.

“Nuestras enseñanzas nos enseñan no sólo a querernos. También a querer al prójimo, a entender que todos vamos para allá y que la vejez debe ser una condición digna, elemental. Todos somos hijos de un mismo pueblo. Todos somos uno”, comenta Jorge Mollo distraído, mientras se da un rato con nosotros.

Su abuelita Elsa, interrumpe segura, emotiva: “Yo tengo amigas, como yo, campesinas, con más de 80 años, que siguen arriba, en la montaña, trabajando duro en la tierra. Y claro, son felices, están sanitas…¡Pero tienen que quedarse allá! Aquí en la ciudad, hay miseria, esa miseria que se ve, pero que no se habla, ni en los noticieros ni en ninguna parte”, suelta sincera la abuelita Elsa.

La política hecha pagando favores

Sin perder el relajo grato del fin de semana, pero medio grave ya al hablar de las soluciones que propone y salpicado por la pasión de su abuela, Jorge Mollo arremete.

“Hasta hoy la política en Arica se ha hecho en función de favores personales y de favores políticos. No se ha hecho como una construcción colectiva de lo que significa liderar la ciudad. En los 60’ y 70’, en la época del Puerto Libre y la Junta de Adelanto, había una mirada colectiva de lo que todos los ariqueños queríamos, partiendo desde las bases y haciéndose verbo, carne, acción en los liderazgos. Hoy día todo, todo parte de lo individual y más encima, termina en lo individual. Esa es una construcción mezquina de los liderazgos. ¿Y dónde están los intereses colectivos?”

“Mi posición es firme y concreta. Yo como concejal voy a trabajar única y exclusivamente por la construcción de liderazgos colectivos. No en función de los proyectos individuales, sino de los comunitarios”.

“La clave está en hacerse cargo de lo que uno hace. Que te juzguen por tus actos, por lo que tú construyes. Yo ya hice un aporte concreto como líder sindical por muchos años. Ahora la prioridad tiene que ser, por ejemplo, nuestros adultos mayores. Arica es una ciudad que tiene un clima y una geografía privilegiados, para que todos pasemos nuestros días más felices bien, en compañía, cuando ya las canas y el cansancio nos agobien”.

Lo que debería ser el paraíso de los Adultos Mayores

“Esta es una ciudad ideal y como municipalidad, tenemos que tener una infraestructura correcta para ellos. Y con una oferta turística acorde, para los que llegan de visita y también para nosotros mismos, con comodidades colectivas para nuestros adultos mayores, como el cobro de pasajes diferenciados e incluso locomoción exclusiva y gratuita”.

“Nuestro hospital tiene que ser para ellos, con asistentes que lean los letreros por ellos, que los acompañen, que busquen sus remedios. Toda la infraestructura municipal y de toda la ciudad debe ser para nuestros adultos mayores. Y si a eso le sumamos todas las condiciones para que el comercio crezca en torno a nuestro Turismo y a la Salud relacionada, que tengamos verdaderos planes de salud bucal, que podamos construir más viviendas, más impuestos para los más ricos, un Arica con más cultura…¡qué mejor! Y esa no es una promesa. Es un compromiso”.

 

 

Bajando el ‘tecito’ del día domingo

Ahora Jorge camina por su barrio esmeraldino, haciendo la digestión de un rico tecito, al que nos invitó cordialmente, con una mesa plagada de quesos ricos, de cabra y de vaca, de mantequilla de verdad, con pan amasado calientito y aceitunas del valle.

Mollo no se guarda nada, pero jamás pierde la tranquilidad, como quien camina por un buen camino.

“A mí como cristiano me pesa especialmente lo que pasa en todo nuestro país. Hoy el desprestigio de la política es enorme”.

“Según una encuesta del PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo que se acaba de publicar, un 69% de los chilenos cree que hay mucha corrupción en los partidos políticos y un 63% piensa que hay mucha corrupción en el Congreso Nacional”.

Simplemente, el deber de todo Cristiano

“Los casos Penta y Caval, lamentablemente, nos mostraron al país verdadero, más corrupto y mucho más turbio de lo que pensábamos”.

“Cierto también es que en Chile estamos lejos de tener a una parlamentaria como la ‘Cicciolina’, o como en Bélgica, donde hace bien poco había una mujer, Tania Derveaux, que prometía sexo a cambio de inscribirse en su partido… Pero la corrupción es la corrupción.”

“Chile aún tiene mucha fuerza moral y espiritual. Y en Arica estamos bien firmes en lo espiritual. Hay muchas congregaciones, muchas iglesias, como la Mormona, la Metodista, la Pentecostal, que suman ariqueños antiguos, muy antiguos, gente noble, que ha levantado esta ciudad desde sus inicios, desde sus comienzos, a punta de trabajo, en silencio, con estoicismo, con la misma humildad que tuvo Cristo. A esa gente es a la que quiero ayudar…¡Porque es mi deber! ¡Es nuestro deber como cristianos!”

 

 

 

El reflejo de los ojos de una niña de 10 años

“A mí me apoyan mis amigos, todos los que conocen mi trabajo comprometido por la gente, de años, que me saludan con cariño en las calles, en el centro. Me apoya mi iglesia, me apoya mi familia… Y yo más que nadie me tengo que preocuparme por la familia y por el futuro. Yo reparto volantes en el centro con mi hija, que sólo tiene 10 años…Ella mira a los ojos a la gente y pide el voto para mí, segura de su padre…

“¡Imagínate la tranquilidad que me da sólo el saber que ella confía en su padre, que confía en mí en un 100%!… y no sólo me apoya… ¡si no que da la cara por mí! Por ella y por toda su generación, porque tengan una vejez digna y decente…yo confío en el futuro”.

 

“La casa de mis abuelos, la casa de todos”

“Ahora todos vienen con discursos ampulosos y prometen el ‘Oro y el Moro’, con palabras altisonantes y muchas sonrisas hipócritas.

“En medio de un mar de despropósitos, los ariqueños nos encontramos nuevamente, como cada cuatro años, con la difícil tarea de elegir a nuestros concejales, a nuestros líderes municipales. Pero hay algo todavía que nos susurra al oído, que pica, que todo es una pérdida de tiempo. Que nos van a volver a mentir otra vez…”

Yo les aseguro que no. Que Yo, Jorge Mollo, no les voy a fallar. Ese es el compromiso. Vamos a votar con fe, con el corazón puesto en el voto, ese voto que es decidor. Que dice y decide. Este domingo Vote B-12, vote por una convicción y una palabra empeñada, porque ya es tiempo de que tengamos mejores días, aquí, en Arica, en mi casa, en su casa… en la casa de mis abuelos…En la casa de todos”.

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