Mujeres Artesanas del Altiplano: El Tesoro Patrimonial de Arica y Parinacota
30 julio, 2015   //   Sociedad

Talleres realizados en Putre por INDAP y Fundación ONA estuvieron enfocados hacia la estandarización, innovación y calidad para mejorar la comercialización del hilo de alpaca.

 

“A los 8 años mi mamá me estaba enseñando y si no aprendía, me pegaba en la mano con la puska (…) así aprendí todo, sacar la lana, hilar, tejer, trenzar soga, trenzar onda, tejer en telares un poco…”, relata Jacinta Blanco, artesana del poblado de Parinacota en la comuna de General Lagos, mientras hace un alto en la jornada del “Taller de cadena productiva y capacitación de mejoramiento del hilado artesanal de llama”, realizado por Fundación ONA para artesanas textiles de la Región de Arica y Parinacota.

Bajo el sol de Putre, a un costado de su histórica iglesia, Jacinta, al igual que 18 mujeres usuarias de INDAP provenientes de Guallatire, Socoroma, Putre, General Lagos y Arica, aprenden y practican cómo teñir fibra natural de llama, como parte de una iniciativa, “especialmente diseñado para las mujeres tejedoras de la comuna de Arica y Parinacota”, según explicó Macarena Peña, directora ejecutiva de Fundación ONA.

Hay sol en Putre, pero no hace calor. Con los nevados del Taapaca como marco de fondo y un café en la mano, Jacinta sigue con su historia. “Yo elegí el tejido para tener más cositas para uno, para la vestimenta(…)ya no uso manta sintética sino que solamente las que yo me tejo y tengo 20 mantas guardadas (…) yo le enseñé a hilar a mi hija…ella hace unas rosas más lindas…”, sonríe.

Sobre el taller y lo que está aprendiendo, Jacinta dice sentirse a gusto y feliz. “Siempre he querido aprender cosas nuevas (…) estoy bien, feliz y tranquila”.

Para Saúl Pérez, encargado nacional del área de artesanía de la División de Fomento de INDAP, esta actividad tuvo una muy buena acogida y una alta convocatoria. “Lo mismo pasó con las artesanas de Tarapacá y Antofagasta, donde nos trasladamos hasta localidades tan alejadas como Colchane para trabajar con este taller”, puntualizó.

Para Jacinta es momento de seguir aprendiendo. Sin embargo, antes de sumarse a sus “colegas” artesanas, nos dice que le habría gustado tener más tiempo para aprender un poco más y con más calma, “como en aquellos años cuando el Prodemu nos enseñó…a veces, uno quiere un largo tiempo, porque a veces somos un poco cabeza dura…”.

TESOROS PATRIMONIALES

Macarena Peña es directiva ejecutiva de Fundación ONA y la encargada de poner en marcha este proyecto, que en esta oportunidad está especialmente enfocado hacia la innovación y pensado para mujeres del campo. La profesional comenzó su trabajo con INDAP en 2012, “cuando se nos llama para hacer un proyecto en Arica y Parinacota con artesanas textiles y planteamos esta idea del hilo como un punto de partida y realmente como una ventaja competitiva”.

En esta oportunidad, en 2015, fueron las propias mujeres artesanas quienes quisieron aprender sobre técnicas de teñido, “porque a través del teñido pueden darle un valor agregado a sus fibras y hacer cosas novedosas”, explicó.

Para Peña, quien es historiadora y gestora cultural de profesión, en lo personal y en lo profesional, el valor patrimonial del trabajo de las mujeres artesanas del Altiplano es un tesoro. “Ellas son tesoros vivos de la humanidad como lo dice la UNESCO y no sólo en el patrimonio material del hilo mismo, sino que inmaterial, en el sentido del saber hacer y eso es lo más valorable, lo más valiosos que ellas tienen y lo que nunca tienen que perder”, destacó.

CONOCIMIENTO ANCESTRAL COMO VENTAJA COMPETITIVA

“Es muy importante que las artesanas textiles aymaras sepan que ellas tienen una ventaja competitiva tremenda en el mercado, incluso en el mercado mundial, respecto al hilo de camélido artesanal”, puntualizó la directora ejecutiva de Fundación ONA.

A su juicio, esta ventaja radica, en primer lugar, a que el mercado de la fibra natural es un nicho de lujo y por lo tanto, los precios son muy buenos; en segundo lugar, que si a nivel internacional el hilo que hoy se vende es industrial, el tratamiento que las artesanas le dan al hilo natural con su conocimiento ancestral, cultural y patrimonial lo hace muy valioso y ellas lo pueden poner en valor. Y en tercer lugar, a que las artesanas “no necesitan seguir tendencias de la moda ni conceptos que son muy complicados para vender sus productos a buen precio, sino que basta con que hagan un buen hilo y lo estandaricen; es decir, comprendan que lo tienen que vender en formato de ovillo, de madeja, que se vende por un peso determinado en 50 gramos o 100 gramos”, dijo.

DIFICULTADES EN EL CAMINO

Para INDAP y la Fundación ONA, el trabajo con las artesanas de la Región no estuvo exento de dificultades. Uno de los mayores escollos fue la gran diferencia con que las mujeres presentaban sus productos para comercialización, especialmente respecto del tamaño de las madejas, con diferentes tamaños y gramajes y distintos precios, “por lo que entonces era muy difícil calcular cuánto necesitabas si es que querías hacerte un chaleco o algo así”, recordó Macarena Peña.

Sin embargo, en su experiencia, la mayor dificultad con las mujeres el Altiplano fue romper su temor a la innovación. “Lo nuevo, en vez de generar curiosidad, les genera temor. Entonces, estos talleres lo que hacen es romper ese mito de que lo nuevo da susto, y ahora ellas se atreven, innovan, echan a perder y se dan cuenta que echando a perder se aprende”, concluyó.

 

 

Recuadro

ARTESANIA E INNOVACION

El taller de cadena productiva y capacitación de mejoramiento del hilado artesanal de llama, estuvo a cargo de Mónica Bravo, maestra con más de 35 años solamente dedicada al tema del hilo. Durante la jornada, las artesanas aprendieron a teñir vellón, vellón sucio, vellón limpio, hilado de un cabo, hilado de dos cabos, hacer un color fijo y también gradaciones de colores, con la intención que después, cuando tengan que tejer, “sus prendas tengan innovación sólo por el hecho de que el hilo que ellas están utilizando es un hilo innovado”, enfatizó Macarena Peña.

Agregó que como Fundación ONA se han enfocado en el hilo, aún cuando muchos de los talleres de diseño e innovación para la artesanía están orientados a las prendas y a diseñarlas de acuerdo a la moda. “Nosotros, lo que estamos tratando de hacer es partir de lo básico, porque al tener un buen hilo, vas a tener un buen producto y al tener un hilo innovado, vas a tener un producto innovado”.

 

 

Patricia Gálvez Parra

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