La edición 2026 inauguró el nuevo edificio regenerativo de la Escuela Sarañani!, reunió a 45 invitados de Chile, Perú y Bolivia, y desplegó 30 actividades entre la ciudad de Arica, el valle de Codpa y la precordillera de Pachama.
En la plaza de Codpa, Luis Romero cantó un pintatani alegre junto a sus hijos Ayleen, Martín y Luis, acompañados por el tenor David Rojas. En Pachama, la comunidad recibió a los asistentes con un desayuno de bienvenida antes de emprender la caminata patrimonial desde Chapiquiña. Y en la nueva Escuela Sarañani! de Arica, la Compañía de Danza Jallalla transformó el edificio recién inaugurado en escenografía para una noche que mezcló charangos, danza y jazz tacneño. Así se vivieron los cinco días de la XIII edición de Arica Barroca, el Festival de Arte Sur Andino organizado por Fundación Altiplano, que este año dedicó su programa al tema «Cantores y vino».
El festival, que se realizó entre el 27 y el 31 de mayo, superó su meta de 4.000 participaciones con 30 actividades distribuidas en tres territorios distintos: la ciudad de Arica, el valle de Codpa y la precordillera de Pachama. Participaron 45 invitados — músicos, investigadores y artistas — provenientes de Tacna, Cusco, Arequipa, Santiago, Viña del Mar y Arica, consolidando el carácter sur andino que define al festival desde sus orígenes.
La Gala y la inauguración de la Escuela Sarañani!
Uno de los hitos de esta edición fue la inauguración del nuevo edificio regenerativo de la Escuela Sarañani!, que abrió sus puertas oficialmente la noche del jueves 28 de mayo con un corte de cinta en el que participaron el Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Hernán Zamora; el alcalde de Camarones, Cristian Zavala; el Director de Cultura de la Municipalidad de Arica, Martín Romero; el Consejero Regional Carlos Ojeda; y los concejales Maximiliano Manríquez y Eusebio Mamani. Más de 250 personas llenaron el nuevo espacio para la Gala Barroca, que incluyó presentaciones del Coro y Orquesta de Charangos Sarañani!, el cuarteto de guitarras Neuma y la banda Freejazz de Tacna, Perú.
Durante la Gala se entregaron además los premios Puma Barroca — galardón de piedra canteada inspirado en las pinturas murales del templo de Pachama — a la historiadora e investigadora ariqueña Patricia Arévalo y al cantor codpeño Luis Romero, en reconocimiento a sus aportes a la cultura y el patrimonio de la región.
«Estoy muy feliz y emocionado con este reconocimiento al trabajo que he logrado por años hacer. Espero tener salud para seguir, porque lo vimos acá en la plaza de Codpa, cómo la gente ha vibrado y bailado con esa fusión que hemos estado haciendo de mezclar la música andina con lo lírico», dijo Luis Romero tras recibir el premio.
Cantores y vino: un hilo entre tres territorios
El tema de esta edición se desplegó en tres actividades a lo largo del festival. En la Feria Sarañani! de Plaza Colón, Patricia Arévalo ofreció una charla magistral sobre la historia del vino en el sur andino, acompañada por la viñatera Marcela Albarracín. En la Escuela Sarañani!, José Ibárcena y Eliana Núñez presentaron la tradición vitivinícola del sur peruano, con una muestra de vinos de Tacna y Moquegua. Y en Codpa, la etnomusicóloga Rosario Mena condujo un conversatorio sobre el canto y la vendimia junto a Gregorio Fontén, Luis Romero y la soprano Ayleen Romero.
Codpa y Pachama: el festival fuera de la ciudad
En Codpa, más de 120 personas participaron de una jornada que culminó con el ensamble familiar de los Romero y un pintatani alegre en la plaza del pueblo. En Pachama, 150 asistentes vivieron una jornada que incluyó la caminata patrimonial desde Chapiquiña, el concierto de la banda de bronces local y uno de los momentos más emotivos del festival: la representación del canto y baile de la Cruz de Mayo, interpretada por la propia comunidad integrada en el Centro Cultural de Chapiquiña, Pachama y Copaquilla y el Club del Adulto Mayor San Andrés de Pachama. La jornada también incluyó un homenaje a Auristela Álvarez, mujer del pueblo de Belén que, exiliada en Perú durante la Guerra del Pacífico, aprendió a reproducir textiles tradicionales Paracas estudiando con el arqueólogo Julio C. Tello.
«Eventos de esta naturaleza son muy pocos, la verdad. Y la convocatoria es muy importante, porque Arica Barroca es un encuentro entre los territorios de Perú, Chile y Bolivia. Si bien las fronteras nos dividen, la cultura que compartimos está por encima», señaló Mario Curasi, profesor de la Universidad Diego Quispe Tito de Cusco, institución que mantiene un convenio de colaboración con el festival.
Arica Barroca es una de las iniciativas estratégicas de Fundación Altiplano, organización chilena con 25 años acompañando a comunidades andinas de Arica y Parinacota en la conservación de su patrimonio cultural y natural. Más información en www.fundacionaltiplano.cl y www.aricabarroca.cl.

