Agrónomas, ingenieras, contadoras, geólogas, administradoras, entre otras, están demostrando que sus conocimientos son un valioso aporte al crecimiento del eje regional como es la agricultura.
Bien sabido es que las mujeres están prácticamente en todos los sectores de la economía, incluso en aquellos que históricamente eran dominados por los hombres. Sin embargo, en la producción de hortalizas en Arica y Parinacota no solo están marcando notoria presencia sino que además se están profesionalizando con miras a hacer crecer sus pymes agrícolas.

Agrónomas, ingenieras, contadoras, geólogas, administradoras, entre otras, están demostrando día a día que sus conocimientos y habilidades son un valioso aporte al crecimiento de uno de los ejes regionales del desarrollo: la agricultura.
MISMO ÍMPETU
La evidencia está en la gestión del Programa Territorial Integrado “Horticultura sustentable en el desierto”, iniciativa Corfo financiada por el Ministerio de Agricultura, que durante la primera sesión de la Gobernanza del año 3 reunió a varias de ellas que poseen un título de educación superior, ratificando que las mujeres son cada vez más una pieza clave en el crecimiento de uno de los ejes estratégicos regionales: la agricultura.
“Todas con el mismo ímpetu de innovar y de hacer crecer a la región. Somos mentes inquietas, o sea, queremos aprender y estamos constantemente capacitándonos. Muchas compañeras encontraron en la capacitación, en la formación, una forma de aportar. Así crecemos, educándonos y fortaleciendo nuestras capacidades. Por eso es importante que estemos en el mismo camino”, manifestó la horticultora Elsa Solis, quien se ha perfeccionado en contabilidad, administración, marketing e idiomas.
En tanto, la geóloga María Cristina Gómez, quien produce tomates y melones en Las Llosyas, Alto Ramírez, comentó que se profesionalizó para mejorar su propuesta agrícola. “Me profesionalicé porque quiero entregar un mejor producto a mis clientes, tener valor agregado, tener inocuidad y sustentabilidad. Optar a mejores mercados, a un mejor canal de comercialización y quizás un día exportar”.
Estas profesionales del agro no están trabajando individualmente o de manera dispersa, sino que están organizadas haciendo redes de cara a contar con producciones más inocuas y sustentables.
Así lo ratifica la ingeniera agrónomo Iva Mamani, quien es productora de hortalizas en el Valle de Azapa y que además pertenece a la agrupación Mujeres del Desierto. “Hemos hecho redes con otras mujeres para profesionalizarnos de manera tal que podamos obtener más recursos y llevar una agricultura mucho más sustentable en la región. Mi interés es producir de manera más limpia, bajar la carga de plaguicidas y entregar alimentos más inocuos para la comunidad”.
La ingeniera civil mecánica Gabriela Mamani primero tuvo que estudiar y luego dedicarse a la producción de hortalizas en los valles de Chaca, Vítor y Azapa. “Mi familia ligada a la agricultura me exigió primero que estudiara una carrera universitaria, lo que me ha dado ventajas en trazabilidad y tener un pie más adelante que los demás. Por ejemplo, a encontrar nuevos clientes”.
El PTI Hortalizas iniciativa Corfo continuará fomentando la presencia de las mujeres en el desarrollo de la horticultura en los valles costeros de la región de Arica y Parinacota.

