martes, noviembre 3, 2026

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Columna de Opinión : Borde costero, donde ocurre la vida de Arica

Por Erick Contreras, director regional de Obras Portuarias de Arica y Parinacota

En Arica, buena parte de la vida de la ciudad ocurre frente al mar. No es casualidad. La capital regional concentra cerca del 98% de la población de Arica y Parinacota y, para miles de personas, el borde costero es uno de los principales espacios para caminar, hacer deporte, compartir en familia o simplemente disfrutar del tiempo libre.

También es allí donde se desarrolla una parte importante de la actividad turística, gastronómica y comercial de la ciudad. Restaurantes, escuelas de surf, actividades deportivas y celebraciones forman parte de una dinámica que convierte a la costa ariqueña en uno de los lugares más relevantes para la identidad y la vida cotidiana de nuestra comuna.

Durante los últimos años, el Ministerio de Obras Públicas, a través de la Dirección de Obras Portuarias, ha recuperado cerca de 3,4 kilómetros del borde costero norte de la ciudad. A los 450 metros intervenidos en Chinchorro Etapa I y los 1.600 metros desarrollados en Playa Las Machas, se suman ahora los 1.300 metros correspondientes a la Conservación del Borde Costero Balneario Chinchorro Etapa II. Esta última iniciativa consideró una inversión cercana a los $4 mil millones y busca fortalecer las oportunidades de recreación y el desarrollo turístico de un sector que incide directa o indirectamente sobre 250 mil personas.

Y con el propósito que estas obras sean para todos, sin excepciones, nuestra infraestructura cuenta con altos estándares de accesibilidad universal. En los bordes costeros de Chinchorro y Las Machas hemos desarrollado paseos peatonales continuos, rebajes de solares y pasarelas diseñadas específicamente para el desplazamiento seguro sobre la arena. Estas intervenciones costeras operan en sintonía con la implementación de ayudas técnicas como sillas anfibias y orugas. Así nos aseguramos que nuestra costa sea un entorno integrado, seguro y accesible.

No obstante, construir nuevas obras no es suficiente. La infraestructura pública debe mantenerse y conservarse para que continúe cumpliendo el propósito para el cual fue diseñada. Permitir que estos espacios se deterioren significa perder parte de una inversión que pertenece a todos y, sobre todo, afectar directamente la experiencia de quienes los utilizan.

La conservación de Chinchorro Etapa II responde precisamente a esa responsabilidad. Se trata de mantener y recuperar un sector emblemático, ubicado en una de las principales puertas de entrada para quienes visitan la ciudad. Es el Arica que conocen los turistas, quienes llegan desde otras regiones y también los visitantes que arriban por vía marítima.

Nuestro desafío es que ese borde costero esté a la altura de la ciudad que queremos proyectar: moderno, accesible, seguro y capaz de convivir responsablemente con su entorno natural, porque nuestro borde costero es rico en biodiversidad. Y nosotros nos hacemos cargo de ello ya que las nuevas intervenciones incorporan estándares ambientales que permiten avanzar en infraestructura sin perder de vista la protección de un ecosistema especialmente valioso.

La experiencia de Playa Las Machas y el trabajo desarrollado en Chinchorro muestran que es posible construir espacios públicos de alto estándar, pensados para las personas y respetuosos con la tradición.

Desde la Dirección de Obras Portuarias sabemos que cada intervención tiene consecuencias que van más allá de la obra misma. Un buen borde costero puede impulsar el turismo, fortalecer la actividad económica local y mejorar la forma en que las personas viven y disfrutan su ciudad.

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