Investigadores del Instituto de Fomento Pesquero advirtieron un inusual aumento de la temperatura del océano en la costa de Arica y Parinacota. El fenómeno podría alterar la distribución de recursos como la anchoveta y el jurel, afectar a moluscos y crustáceos e incrementar el riesgo de eventos ambientales como floraciones de algas nocivas.
Una anomalía térmica que alcanzaría hasta los 5 grados por sobre los registros históricos está siendo observada en la costa de Arica y Parinacota, según antecedentes recopilados por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP). El fenómeno genera preocupación entre científicos y autoridades debido a sus posibles efectos sobre los ecosistemas marinos y la actividad pesquera de la macrozona norte.


La situación fue analizada durante una reunión entre el gobernador regional, Diego Paco Mamani, el director ejecutivo del IFOP, Luis Parot Donoso, y profesionales del organismo científico, quienes revisaron información obtenida a través de los programas de monitoreo oceanográfico que mantiene la institución en el norte de Chile.
De acuerdo con los datos expuestos por el IFOP, la temperatura superficial del mar en la región presenta anomalías cercanas a los 5°C respecto de sus valores históricos, un escenario que podría modificar el comportamiento y la distribución de especies de importancia económica y ecológica.
Entre las principales preocupaciones se encuentra la situación de recursos como la anchoveta y el jurel, especies que han mostrado una disminución en sus desembarques durante los últimos años. A ello se suma el posible impacto sobre moluscos, crustáceos y otras especies bentónicas, además del riesgo de proliferación de floraciones algales nocivas, conocidas popularmente como mareas rojas.
“El desafío es anticiparnos a los efectos de estos cambios. Lo que ocurra en el mar tiene consecuencias directas para cientos de familias que viven de la pesca y para toda la cadena productiva asociada al sector”, señaló el gobernador Diego Paco.
Los antecedentes provienen del trabajo permanente que realiza el IFOP mediante sus campañas de investigación oceanográfica, las que permiten medir variables como temperatura, oxígeno disuelto, corrientes marinas y condiciones ambientales que influyen en la disponibilidad de recursos pesqueros.
El director ejecutivo del IFOP, Luis Parot, explicó que el monitoreo científico es clave para detectar variaciones tempranas en el ecosistema marino y aportar información para la toma de decisiones tanto del sector público como de las comunidades pesqueras.
En la reunión también se abordó la necesidad de fortalecer las herramientas de seguimiento y evaluación para enfrentar eventuales cambios en la disponibilidad de recursos, resguardar la sostenibilidad de la pesca artesanal y proteger la biodiversidad marina de la región.

